lunes, 1 de agosto de 2011

Lo que Estados Unidos debe aprender de Apple

Javier Deaza


La reciente incertidumbre surgida por la posibilidad del cese de pagos de la deuda de Estados Unidos, generó incertidumbre en los mercados mundiales, además de varias lecciones para las economías emergentes que actualmente son las que están impulsando el crecimiento económico mundial. Pero en medio de todo esto, surgió un dato bastante curioso. La compañía Apple, en la actual coyuntura, tiene más liquidez que el Gobierno de Obama, esto no quiere decir que esta empresa genere mayores ingresos que el Gobierno, sino sencillamente en esta difícil situación tiene mayor dinero para gastar.

Pero cuál es el gran secreto de Apple. No es una fórmula secreta diseñada por el brillante Steve Jobs, es algo tan trivial que deberíamos hacer todos los agentes económicos (hogares, firmas y gobierno) en épocas de “vacas gordas”. La receta es muy sencilla, debemos ahorrar en estos periodos de abundancia para que en épocas de “vacas” flacas tengamos un colchón financiero que nos permita sobrellevar cualquier situación adversa que atente contra el normal ritmo de consumo.

Y este buen manejo financiero no solamente lo debe tomar de ejemplo el gobierno norteamericano. El gobierno colombiano debe hacer lo mismo aprovechando el buen momento por el cual está pasando, y en este sentido la regla fiscal podría ayudar bastante. Solamente esperemos que esta iniciativa no siga el mismo curso político de otras que nos daban esperanzas y que finalmente pasaron con más penas que glorias.

miércoles, 27 de julio de 2011

Sobre los comentarios del Fondo Monetario Internacional en cuanto al Salario Mínimo en Colombia

Javier Deaza


Recientemente el Fondo Monetario Internacional, realizó una propuesta sobre el incremento del salario mínimo en Colombia que ha levantado ampollas en las centrales obreras. En términos generales el FMI propone no establecer un incremento anual por encima de la meta de inflación fijada por el Banco de la República.

Esta propuesta que ya ha sido debatida por académicos y técnicos del Banco de la República tiene fuertes argumentos teóricos y empíricos que demuestran su conveniencia. El principal argumento que soporta esta propuesta es que mayores salarios implican costos laborales más elevados para las empresas, estos se trasladan al precio del bien final, mayor precio genera menor demanda del producto, menor demanda del producto trae menores ventas para las empresas y por lo tanto menos producción, lo que tiene como consecuencia final un recorte de personal por parte de las empresas.

Por esta razón el argumento de las centrales que mayores salarios traen mayor consumo y de esta manera un impacto positivo en la economía, no es del todo verdadero. Esto sería cierto si los beneficios en cuanto a salarios que obtienen los trabajadores que conservan su trabajo es mayor que el costo de pérdida en ingresos de los trabajadores que son despedidos, lo cual claramente no pasa en el país.

El principal problema con las decisiones de salario mínimo es que no tienen en cuenta a los desempleados. Es acá donde toma fuerza la propuesta realizada por Arango, Herrera y Posada (2006), en el sentido que en la negociación del salario mínimo debería haber también representantes de los desempleados, quienes finalmente se ven afectados con incrementos estas decisiones laborales.

Si realmente el Gobierno quiere avanzar en una disminución en el desempleo acompañada de empleo de calidad, debe escuchar las propuestas del FMI y pensar en un cambio estructural en la fijación de este. Por qué no tomar en cuenta la propuesta de exdirector de Planeación Nacional Esteban Piedrahita de fijar un salario mínimo regional. En un estudio que realicé en el 2008, encontré que sí existen diferencias a través de ciudades del efecto de incrementos del salario mínimo sobre el empleo. Y es que no tiene sentido que el salario mínimo nominal sea el mismo en todo el país sabiendo que el costo de vida es diferente así como la productividad marginal de los trabajadores.

miércoles, 8 de junio de 2011

¿Cómo están las expectativas de los agentes?

Javier Deaza


Los resultados de la encuesta de expectativas realizada por el Banco de la República en abril de 2011, muestran un positivo panorama para los agentes sobre la economía colombiana. Un 88.9% de los encuestados afirma que al finalizar el año, la inflación se ubicará en el rango, 2% - 4%, pero esta tendencia es creciente al analizar el horizonte para junio, septiembre y diciembre.

Esta tendencia alcista en la inflación de las expectativas de los agentes, se debe en buena medida a que estos incluyen el efecto sobre el precio de los alimentos que va a tener la ola invernal. Pero la buena noticia es que es evidente la credibilidad que tiene el Banco de la República en su rango de inflación objetivo.

Con respecto a la tasa de interés nominal, las expectativas sobre la DTF también son crecientes. Las razones son: i) Por un lado implícitamente tienen involucradas las mayores expectativas de la inflación y ii) la transmisión que sobre las tasas de mercado tengan los incrementos de la tasa de referencia del Banco de la República.

Otro indicador de la confianza que tienen los agentes en la economía colombiana, es la revisión al alza de las expectativas del crecimiento para el 2011, los agentes afirman que esta va a ser del 4.33%.

Pero como todo no puede ser perfecto, de serlo así algo raro estaría pasando o por pasar, en el tema de empleo los agentes manifiestan que este permanecerá estable. La razón puede ser que no se espera en el corto plazo un efecto de la Ley del primer empleo y de formalización.

Estas expectativas positivas de los agentes, sumadas al grado de inversión otorgado al país, deben ser aprovechados por empresarios y Gobierno para consolidar la economía colombiana como la más estable de la región.

martes, 3 de mayo de 2011

Análisis del incremento de la tasa de interés del Banco de la República

Javier Deaza
Director Observatorio Económico, Financiero y Empresarial
Escuela de Economía
Universidad Sergio Arboleda

El Banco de la República, el pasado viernes 29 de abril, aumentó en 25 puntos básicos su tasa de interés de intervención, esto implica que la tasa  base para subastas de expansión será de 3.75%. Se puede pensar que esta no es la mejor decisión en momentos que el país ha sido fuertemente golpeado por la ola invernal, y que el efecto sobre los precios de este fenómeno natural es por el lado de la oferta y no por el de la demanda, donde tiene mayor eficacia las decisiones de política monetaria. Pero existen argumentos que soportan la decisión tomada por el emisor, a continuación hablaré de los más relevantes.

Por un lado la inflación sigue estable y las expectativas de los agentes se encuentran dentro del rango meta de inflación. La decisión del Banco precisamente busca mantener ancladas las expectativas de los agentes para no caer en un espiral inflacionario que traería graves consecuencias a la economía nacional.

A pesar de los incrementos de la tasa de interés en lo corrido del 2011, una tasa de 3.75% sigue siendo considerada como expansiva. Esto le da margen de maniobra al Banco para retirar paulatinamente el estimulo monetario.

El buen comportamiento de la economía colombiana en el 2010 y en lo que va del 2011, así como el fuerte dinamismo de la economía mundial, hacen prever un crecimiento superior al del año anterior en el país. Todo esto ha generado presiones sobre el precio de los bienes básicos, lo que demuestra que sí se tienen presiones por el lado de la demanda en la inflación.

A pesar de ser una medida de política económica poco popular, es consistente con la estabilidad de los precios y el crecimiento sostenible de la economía colombiana.

jueves, 24 de febrero de 2011

¿Qué pasará con las tasas de interés?


Javier Deaza

Los datos de inflación de los meses de diciembre y de enero han volcado la atención de las autoridades económicas, hacia este indicador. La razón es que por choques (especialmente de oferta), la inflación se ubicó por encima del valor esperado por El Banco de la República y analistas económicos. Estos choques están relacionados con el efecto de la ola invernal que sacudió a Colombia a finales del 2010, el paro de camioneros y el incremento en el precio de los insumos de los bienes agrícolas, sobre el precio de alimentos. 
El próximo viernes se reúne la junta directiva del Banco de la República, las opiniones están divididas entre los analistas sobre el momento en que la autoridad monetaria decida hacer el primer incremento en la tasa de interés de intervención como respuesta a la presión inflacionaria. Las expectativas apuntan a que efectivamente se tendrá un incremento en el primer trimestre del año, con el fin de mantener la inflación dentro del rango de largo plazo. La mayoría de los analistas coinciden en que esto se dará después del primer trimestre del año, un pequeño da por descontado que en esta reunión se dará el primer incremento del año de 25 puntos básicos. Por otro lado, Salomón Kalmanovitz piensan que no sería lo más adecuado dado que estos mayores precios son por choques de oferta y que su efecto será temporal.
Debido a esta situación, en estos momentos se habla de la disyuntiva entre inflación y crecimiento económico a la que se enfrenta el Banco de la República. Varios analistas coinciden en que el Banco Central le debe dar mayor peso al crecimiento económico. El argumento es que la demanda aun es débil y un incremento en la tasa  de interés afectaría la recuperación de la economía. Pero debe tenerse en cuenta dos cosas: i) en la actualidad tenemos tasas de interés reales negativas y ii) el impacto de incrementos en la tasa de interés sobre la demanda agregada tiene un rezago de 4 a 6 trimestres; es decir sí se tiene campo de maniobra para que el Banco aumente las tasas de interés sin afectar el crecimiento económico.
Por otro lado, el no incrementar las tasas de interés puede enviarle señales erróneas al mercado  sobre la menor importancia que le estaría dando el Banco a la inflación. Esto generaría un incremento en las expectativas de inflación de los agentes, lo que dificultaría aún más el cumplimiento de la meta para este año.

lunes, 4 de octubre de 2010

Impuestos saludables
Blanca Llorente
¿Por qué cuando el gobierno busca afanosamente recursos para el sistema de salud se transa con una tímida reforma a los impuestos sobre los cigarrillos?
La epidemia del tabaquismo es una amenaza silenciosa, cuyas consecuencias pasan a menudo inadvertidas en una sociedad en la que las muertes violentas ocupan un espacio importante en los medios y que aún debe destinar recursos a combatir enfermedades infecciosas. Es doloroso ver la cara humana de la epidemia: los pacientes que pierden los mejores años de su vida, o que luchan por sobrevivir a enfermedades de alto costo o enfrentando complicaciones que, de no ser por el cigarrillo, habrían sido mucho menos agudas o jamás se habrían presentado. Menos evidente todavía, pero igualmente preocupante, es el impacto financiero que el tratamiento de estos eventos tiene sobre el sistema de salud, un efecto que aumentará en los próximos años, a medida que vayan envejeciendo las nuevas cohortes de fumadores y de los no fumadores expuestos al humo de segunda mano .
Hasta 2007 en Colombia la prevalencia[1] del tabaquismo se mantenía por debajo del 20%. Pero este indicador es engañoso. En realidad, hay una fuerza que poco a poco se está haciendo visible y que impulsará el aumento del consumo de cigarrillos: es cada vez más frecuente que nuestros jóvenes fumen y la prevalencia en mujeres crece rápidamente. Los datos más recientes para Bogotá revelan una prevalencia cercana al 30%.
Estos indicadores van en contravía de lo que ocurre en la gran mayoría de países desarrollados. En lugares como Inglaterra o Australia, desde hace ya más de dos décadas han logrado quebrar el espinazo a la epidemia y la prevalencia está bajando. También países de ingreso medio, que probaron la amarga experiencia de la carga de la enfermedad asociada con esta adicción, han frenado el ascenso del tabaquismo. Esto ha sido el resultado de acciones concretas por parte de los gobiernos, los sistemas de salud y organizaciones de la sociedad civil. Afortunadamente, hoy contamos con suficiente evidencia acerca del tipo de medidas que funcionan. También sabemos que si nos quedamos de brazos cruzados la epidemia cobrará su costo en vidas y en recursos financieros.
Idealmente, las acciones deben adoptarse de manera coordinada: impuestos a los cigarrillos, para encarecer el producto; controles a la imagen, venta y promoción; establecimiento de espacios libres de humo y programas de cesación. Además, es importante realizar un monitoreo y evaluación de las políticas.
Colombia ya ha logrado avances en casi todas estas dimensiones, con una gran excepción: los impuestos. Como resultado, hoy tenemos uno de los cigarrillos más baratos de América Latina, compartiendo este lugar con Paraguay. Y esto no ha sido por falta de oportunidad de discutir aumentos en los impuestos. De hecho, en el marco de la reforma financiera al sistema de salud, el año pasado se expidió una disposición que intentó establecer un modesto incremento del impuesto al consumo, con un impuesto unificado de $650 por cajetilla. Cuando se cayó esta norma, con la declaración de inexequibilidad del decreto de emergencia social, nuevamente se creó un espacio para el debate, con el proyecto que desembocó en la Ley 1393 de 2010. Sorprendentemente, el impuesto aprobado en esta Ley fue de $570 por cajetilla de 20 cigarrillos. Si bien se aprobó una sobretasa que no estaba contemplada en la medida original, el efecto combinado de estos dos componentes no aumentó la carga impositiva. Es decir, el peso de los impuestos respecto al precio de venta final no ha cambiado.
Los argumentos de aquellos que intervinieron en el pasado debate para favorecer este menor impuesto, fueron escasos y la mayor parte de las veces con muy poca fundamentación y mucha retórica. Se hizo alusión al peligro del contrabando de cigarrillos, a que el aumento en impuestos bajaría el recaudo.  No existe ninguna evidencia empírica sólida en países desarrollados o de ingresos medios -que comparten circunstancias socio-económicas similares a la colombiana- que respalde estas posturas. Tampoco los estudios sobre las características de la demanda de cigarrillos en Colombia y en países latinoamericanos indican la posibilidad de tal peligro en la caída del recaudo.
En pocas circunstancias se ofrece la oportunidad a las autoridades de adoptar una medida que les permita de manera simultanea reducir un factor de riesgo central para los objetivos de las políticas de salud y que además genere ingresos. Se está desaprovechando una oportunidad de recaudo adicional en un momento en que es imprescindible el diseño óptimo de los instrumentos de financiación. Por tanto, debería seguir vigente en la agenda de los Ministerios de Hacienda y de Protección Social el aumento en los impuestos al cigarrillo. Y no cualquier aumento, puesto que los estudios sugieren que hay espacio para duplicar su monto.




[1] La prevalencia de tabaquismo es la proporción de fumadores dentro de una población, se expresa como porcentaje.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Sobre el Proyecto de Ley de Formalización y del Primer Empleo.

Javier Deaza-Director Observatorio Económico Universidad Sergio Arboleda

El proyecto de ley de proyecto de formalización y empleo con el cual el gobierno del presidente Juan Manuel Santos busca crear 3 millones de empleo formales divididos en 2.5 millones de empleos formales nuevos y 500 mil empleos que hoy son informales, este proyecto tiene dos grandes objetivos: i) Por un lado buscan la formalización de empleo, y ii) por el otro incentivar a las empresas en la contratación de aspirantes del mercado laboral formal.

Lo interesante de este proyecto de ley es que le apunta a dos de los temas que más afectan el mercado laboral colombiano: la informalidad y desempleo juvenil, hasta este punto está bien, pero en mí concepto faltarían otras medidas que permitirían obtener un mayor impacto en la población objetivo.

Empecemos hablando de los “Incentivos para la formalización del empleo”. El diseño de programas de desarrollo empresarial dirigidos a la promoción de la formalización, permitirá a los micro y pequeñas empresas conocer las ventajas de la formalización de estas firmas, como es bien sabido, entre mayor sea el conjunto de información que tengamos las decisiones que tomemos serán más acertadas, esta capacitación le permitirá a los empresarios realizar un análisis costo-beneficio, con el cual se darán cuenta que la mejor opción es la formalización. Este tipo de iniciativas son bastante buenas, y uno esperaría que los resultados sean positivos en el mediano plazo, teniendo en cuenta que muy probablemente una parte de la informalidad se deba al desconocimiento de los beneficios que trae la formalidad.

Otros aspectos como el pago progresivo del impuesto sobre la renta y los parafiscales para las nuevas micro y pequeñas empresas, la progresividad en la expedición y renovación del registro mercantil, la simplificación de trámites laborales y comerciales, entre otras, facilitan a los empresarios la creación de sus empresas. Santamaría y Rozo (2008) encuentran que estas casusas para la informalidad tanto de empresas como de trabajadores, puede deberse en parte a la exclusión, es decir los excesivos trámites y elevados costos que conlleva la constitución de una empresa formal. En este sentido, este proyecto de ley busca crear los incentivos tanto tributarios como de “tramitología” necesarios para que las empresas se formalicen y de esta manera darle un empujón a las micro y pequeñas empresas en esos primeros años que son los más críticos en términos de sostenibilidad.

Pero a pesar de este avance, el efecto de esta ley puede no ser el esperado en la formalización de las empresas (de acuerdo a datos del Ministerio de Protección Social llega al 60 % de las micro y pequeñas empresas), si no se trabaja en políticas complementarias relacionadas con el microcrédito. Actualmente Colombia cuenta con uno de los sectores microfinancieros con mayor proyección en América Latina, esta es una noticia buena para los empresarios de este segmento de la producción, puesto que les garantiza mayor acceso al crédito formal. Pero el problema se encuentra en que una de las condiciones para el otorgamiento del microcrédito, es que la empresa tenga por lo menos un año de operación. Esto genera una barrera de acceso al crédito formal que puede afectar la creación de empresa por dos razones: i) Los emprendedores pueden no conseguir el dinero suficiente para crear su empresa y deciden desistir de la idea, esto va a ser menos probable cuando se tiene un proyecto bien estructurado; ii) Deberán acudir a los créditos informales, en caso de que sus ahorros no les alcancen ó que no pueda conseguir los socios con el capital necesario, el costo de estos créditos es por lo general mucho más alto que el del sector formal. Si esto ocurriera se encarecería sustancialmente la creación de nuevas empresas lo que podría llevar a que los costos compensen los beneficios obtenidos por esta ley.

Por esta razón, este proyecto debe complementarse con créditos a las nuevas micro y pequeñas empresas durante su primer año de funcionamiento. En este punto para evitar posibles problemas de selección adversa, se tendrían que crear mecanismos de incentivos para las microfinancieras así como acompañamiento al empresario, todo esto minimizaría la probabilidad de fracasar en este primer año.

Con respecto al segundo objetivo del proyecto de ley, incentivos al primer empleo. Estos se encuentran concentrados en el descuento de los aportes parafiscales, para aquellas empresas que incrementen el número de empleados menores de 25 años en relación “al número que cotizaba el 30 de junio de 2010”, y que incremente el valor total de la nómina en relación al mismo periodo mencionado, para este último la condición es que los nuevos trabajadores se encuentren en el rango de edad mencionado. En este sentido el Gobierno Nacional busca disminuir la tasa de desempleo para el grupo de edad de la población más vulnerable, debido a su baja cualificación y experiencia laboral, los jóvenes.

Esto es un avance importante para disminuir la tasa de desempleo de los jóvenes, que de acuerdo al último boletín del DANE (trimestre móvil mayo-julio) está en el 22.2% para el Total Nacional y del 24.3% en promedio para las trece principales ciudades con sus áreas metropolitanas. Pero es necesario trabajar también en otro segmento de la población, pertenecientes al desempleo estructural, los trabajadores no calificados. De acuerdo al Boletín del DANE sobre informalidad para este mismo periodo, el 52.4% de la población ocupada en el empleo informal tenía nivel de escolaridad secundaria y el 30.4% primaria. La idea acá sería desarrollar programas de entrenamiento y capacitación, que les permita a estos trabajadores adquirir habilidades demandadas por el mercado laboral actual, así como programas de emprendimiento empresarial. Con esta última media se estaría combatiendo el desempleo estructural.

De ser aprobado este proyecto de ley, que es lo más probable, el país avanzará hacia una mejora sustancial de la calidad de empleo para muchos trabajadores, y en la disminución de la tasa de desempleo juvenil. Pero, ¿por qué no emprender una política de empleo aún más agresiva que incluya aspectos que la complementen y multipliquen su efecto? Algunos ya se mencionaron en este blog, pero existen rigideces en el mercado laboral colombiano sobre las cuales aún se tiene que trabajar. Sobre éstas hablaré en una próxima ocasión.