martes, 30 de agosto de 2011

¿Qué pasará con la movilidad en Bogotá?

Javier Deaza


Las ventas de automóviles continúan creciendo a tasas importantes, el reporte de la Muestra Mensual de Comercio del DANE para el mes de junio, muestra un crecimiento anual de 21.84% y 27.02%en términos nominales y reales respectivamente. Estas cifras son un indicador del buen momento por el que pasa la economía, signo de la buena dinámica del sector automotor, el cual genera un importante número de empleos directos e indirectos.

Pero esta dinámica en las ventas de automóviles traen consigo un problema, este es el de la movilidad, especialmente en Bogotá, ciudad que está muy cerca al colapso. Y de seguir este ritmo el crecimiento en las ventas de automóviles, en el mediano plazo será imposible movilizarse. Todo esto implica la urgencia de medidas para afrontar este problema.

Diferentes alternativas han sido hechas en este sentido. Algunos analistas han propuesto restricciones a la oferta, un ejemplo de esto es el incremento en los aranceles. Pero esta en el corto plazo no se ve que sea viable debido por ejemplo el acuerdo de libre comercio con Europa que firmó el país recientemente, en el cual se establece cero aranceles a la entrada de vehículos provenientes del viejo continente. Además de la puesta en marcha de la zona franca de Colmotores y de la proyección de inversión extranjera en el sector, hacen pensar que la oferta continuará creciendo y que cada vez se encontrarán precios más atractivos para los carros nuevos.

Pero ante este panorama ¿Cuál sería la solución? Pienso que no es una solución única y debe trabajarse desde diferentes frentes. En mi poco conocimiento sobre temas de movilidad me atrevo a proponer una solución que incluye incentivos hacia el no uso del automóvil.

Si se logra estructurar un Sistema de Transporte Óptimo en Bogotá, que incluya un precio razonable; un parque automotor en buen estado; sin exceso de pasajeros en cada bus y con tiempos razonables de espera y recorrido al sitio de destino, así como la seguridad dentro de los buses, se generaría un incentivo hacia el no uso diario del automóvil.

Para ver porque se puede llegar a dar esto, se debe hacer un análisis costo beneficio. La existencia de ciertos costos hacen que el movilizarse a diario en vehículo pueda no ser muy eficiente, a continuación enumero los principales: i) El costo del combustible que no es para nada económico en Colombia; ii) el costo del parqueadero, iii) el tiempo que se pierde en los trancones (esto también implica un costo de oportunidad); iv) el tiempo dedicado a conseguir parqueadero (cuando se tiene que movilizar varias veces durante el día); entre otros.

Con un Sistema de Transporte Óptimo el incentivo de movilizarse en carro particular disminuiría, la razón es que el costo de uso del automóvil sería mayor que el costo de utilizar el transporte público, lo cual generaría un beneficio neto en dinero y tiempo, ante esta situación cualquier agente racional preferirá el transporte público.

Obviamente todas estas medidas pueden complementarse con modos de transporte alternativo, como por ejemplo la bicicleta. Como mencioné, la solución al problema de movilidad en Bogotá no se puede basar en una única solución, debe ser la suma de diferentes alternativas que llevarán a la ciudad a un lugar mucho mejor.

lunes, 1 de agosto de 2011

Lo que Estados Unidos debe aprender de Apple

Javier Deaza


La reciente incertidumbre surgida por la posibilidad del cese de pagos de la deuda de Estados Unidos, generó incertidumbre en los mercados mundiales, además de varias lecciones para las economías emergentes que actualmente son las que están impulsando el crecimiento económico mundial. Pero en medio de todo esto, surgió un dato bastante curioso. La compañía Apple, en la actual coyuntura, tiene más liquidez que el Gobierno de Obama, esto no quiere decir que esta empresa genere mayores ingresos que el Gobierno, sino sencillamente en esta difícil situación tiene mayor dinero para gastar.

Pero cuál es el gran secreto de Apple. No es una fórmula secreta diseñada por el brillante Steve Jobs, es algo tan trivial que deberíamos hacer todos los agentes económicos (hogares, firmas y gobierno) en épocas de “vacas gordas”. La receta es muy sencilla, debemos ahorrar en estos periodos de abundancia para que en épocas de “vacas” flacas tengamos un colchón financiero que nos permita sobrellevar cualquier situación adversa que atente contra el normal ritmo de consumo.

Y este buen manejo financiero no solamente lo debe tomar de ejemplo el gobierno norteamericano. El gobierno colombiano debe hacer lo mismo aprovechando el buen momento por el cual está pasando, y en este sentido la regla fiscal podría ayudar bastante. Solamente esperemos que esta iniciativa no siga el mismo curso político de otras que nos daban esperanzas y que finalmente pasaron con más penas que glorias.